Alcalde



  • Santiago, 6 de diciembre de 2016

    Estimados amigos y amigas de Santiago:

    Hoy damos inicio a un nuevo estilo de construir comuna en Santiago. Fueron ustedes los que se manifestaron a favor de una gestión ciudadana, que escuche y conozca los problemas y desafíos de los vecinos. Eso es justamente lo que yo les ofrezco hoy al asumir mis responsabilidades como Alcalde de Santiago: un municipio amigo, que esté en la calle, que sea un aliado, gestor y solucionador.

    Sabemos que ya no basta con imponer medidas y proyectos. Necesitamos diálogo, crítica constructiva y llegar a acuerdos que nos permitan avanzar juntos de mejor manera. Por eso, cada uno de nuestros proyectos estará marcado por un nuevo sello para Santiago, donde las cosas se harán con pasión, cariño, trabajo y escuchando todas las opiniones.

    Mis compromisos son simples y conocidos, pero apuntan directamente a lo que ustedes me han planteado en nuestras miles de conversaciones, trabajando con firmeza y convencimiento para que puedan volver a caminar sin miedos ni temores por nuestras calles.

    Personalmente, como Alcalde quiero retribuirle a Santiago todo lo que me ha dado. Han sido 12 años trabajando por la comuna, en los cuales me enamoré de sus barrios, sus vecinos y sus historias. Les pido su ayuda y que me acompañen a mí y a todos los funcionarios municipales en este apasionante desafío que tengo el honor de liderar: hacer que todos los santiaguinos vuelvan a sentirse orgullosos por ser parte de la comuna más importante y hermosa de nuestro país. Porque si a Santiago le va bien, a Chile le va bien.

    Un abrazo cariñoso.

    Felipe Alessandri V.
    Alcalde de la Ilustre Municipalidad de Santiago

  • Desde mis primeros recuerdos, el servicio público y Santiago han estado presentes en mi vida. Fui un privilegiado al ser testigo de grandes discusiones sobre el futuro del país entre mi madre, Constanza Vergara, una destacada periodista, y mi padre Gustavo Alessandri Valdés, un hombre que siempre me repitió que no existía una profesión más noble que la política, esa política de verdad, la que está al servicio de las personas.

    Fue él, como Alcalde de Santiago, quien me mostró las bellezas y riquezas de esta comuna. Recuerdo perfectamente cuando junto a mi hermano Jorge lo acompañábamos en sus recorridos durante los fines de semana, en sus visitas a las ferias libres y a sus reuniones con las juntas de vecinos. Fue ahí cuando por primera vez entendí la importancia que tiene un buen alcalde para la calidad de vida de las personas.

    Todas estas experiencias me motivaron a estudiar Derecho, una carrera que me entregó conocimientos y herramientas para luchar por la justicia social que creo tan necesaria para Chile. Con este objetivo en el horizonte, entendí que el servicio público era el complemento perfecto para mi profesión de abogado.

    Por eso, cuando el destino volvió a cruzar a la comuna de Santiago en mi camino, no dudé en tomar el desafío. En 2004 fui elegido como miembro del concejo que presidía Raúl Alcaíno, un alcalde que me transmitió el valor de la gestión municipal. Conocí en esos años también a los funcionarios municipales, aprendí a valorar su trabajo y compromiso, y a darme cuenta de que su experiencia es fundamental para el normal funcionamiento de las distintas direcciones.

    Recién asumido, me pregunté ¿qué tipo de concejal quiero ser? ¿Cómo puedo marcar una diferencia en la vida de la gente? La respuesta vino de mi padre, que me aconsejó dejar los pies en la calle y estar siempre junto a los vecinos. Seguí su consejo, y me enamoré de Santiago, su gente y sus historias. Así, me dediqué a darle un sello social a mi gestión, siempre velando por el interés de los santiaguinos.

    Tras una intensa gestión como concejal, en 2011 recibí el llamado del Presidente Piñera para unirme a su equipo de Gobierno haciendo lo que mejor sé hacer: trabajar solucionando los problemas de los ciudadanos. Como Director de Gestión Ciudadana de la Presidencia, formé un equipo en el que gestionábamos respuestas y soluciones a los más de 500 requerimientos que recibíamos diariamente. Una tarea dura, pero infinitamente enriquecedora, que me permitió conocer sin filtros las demandas, anhelos, quejas y sueños de chilenos de todos los rincones del país.

    En paralelo, volví a integrar el Concejo de Santiago en 2012, esta vez incorporando un sello fiscalizador a la labor de la administración en favor de los vecinos y de Santiago. Durante este período, me di cuenta que algo había cambiado. En mis reuniones y actividades, los vecinos comenzaron a insistirme con una idea que hace un rato venía dando vueltas en mi cabeza: ser su Alcalde.

    Y acá estoy. Después de un largo camino en el que siempre estuve acompañado por la energía y empuje de los miles de vecinos que he tenido la suerte de conocer, y siempre motivado por el apoyo de mi señora e hijos.

    Santiago tiene una historia de riqueza, honor y tradición. Acá nacieron los cimientos que han hecho grande a nuestro país. Pero si hay una cosa que me gusta de Santiago, es su patrimonio vivo: las historias, la vida de sus barrios y sus vecinos. En Santiago cabemos todos y mi compromiso es trabajar con toda la energía, y sin descanso, para mejorar la calidad de vida de ustedes, mis mandantes y a quienes convoco para que se sumen en esta enorme y gran tarea de hacer juntos un Santiago seguro, amable, moderno, limpio y acogedor.