27/07/2012

El repoblamiento y sus estí­mulos


Desde la Municipalidad, se diseño un plan de desarrollo urbano a fin de repoblar y reanimar la comuna. Para llevarlo a cabo se estimuló la participación ciudadana mediante la convocatoria de cabildos abiertos y la creación de los Comité de Adelantos por barrios, que han resultado instrumentos muy eficaces para financiar y mejorar los proyectos. Es el estilo de la reciente democracia vecinal, que promueve la vinculación del municipio con la comunidad.

Se pintó de variados colores pastel la Alameda, en una operación con que se pretendía dar una señal hacia una ciudad más alegre y acogedora. Se dignificaron con objetos de arte algunas plazas, destacando los fantasiosos juegos infantiles de la Plaza Brasil, obra de la escultora Federica Matta. Se arregló y equipó el setenta por ciento de los quinientos treinta y seis pasajes y cités de la comuna, que se encontraban en condiciones muy precarias de habitabilidad. Se ha regulado el comercio ambulante con soluciones urbanísticas aceptables, como las Plazas Techadas del Persa Bío-Bío.

Pero la preocupación municipal primaria ha sido el vaciamiento de la comuna, que suponía un derroche y un peligro. Contra eso acometió, desde el mismo año 90, un proyecto de repoblamiento que se perfila como un gran desafío para más allá del 2000. Por lo pronto, el total de habitantes comenzó a crecer desde el año 92 y la escalada de las cifras de permisos de construcción de vivienda ha sido notable: subió de 14.734 metros cuadrados de 1990, a 339.204 en 1995, distribuidos estos últimos entre cincuenta y nueve proyectos habitacionales de 5.749 metros cuadrados promedio cada uno. Entre los empresarios ya se ha afianzado la certeza de que la comuna tiene futuro y de que es alta la rentabilidad de sus viviendas. La Corporación para el Desarrollo de Santiago ha tenido gran protagonismo en estas iniciativas y en la creación del nuevo espíritu.

Se perfila para diez años más una comuna de unos trescientos cincuenta mil habitantes, cuantificada en sus servicios y revalorizada como ciudad y como capital. El Plan indicativo de 1996 pretende imprimir magia al damero algo inerte, organizando mejor los espacios, armonizando la función residencial en una comuna de barrios con las actividades productivas, comerciales y sociales existentes donde las personas sean las principales protagonistas.

Para atraer a las familias de clase media cuyos lugares de trabajo o de formación se encuentran cercanos, se han realizado importantes obras de remodelación urbana. A través de estudios previos, se comprendió que los mejoramientos había que efectuarlos por barrios, que son unidades más próximas y sentidas por los actuales o potenciales vecinos. Así, se ha llevado a cabo, entre otras, la remodelación del barrio París-Londres, uno de los espacios más bellos de la comuna, construido en la década del 20. El barrio de Concha y Toro fue objeto de una auténtica refundación, según apuntó su Comité de adelanto. Respecto al señorial barrio República que se extiende en torno a la avenida del mismo nombre, se ha afirmado su carácter peatonal, dado el sesgo universitario que ha adquirido toda esa zona. Se está trabajando también en la recuperación del Santiago Norponiente, entre el nuevo Parque de los Reyes (continuación del Forestal) y la Alameda, hasta llegar a Matucana. Este espacio urbano, tan olvidado durante decenios, vive una especial reactivación. Allí, por ejemplo, se realizó el proyecto “Nuevo Santiago”, en torno al Centro Cultural Estación Mapocho, con dos torres en la ubicación de la antigua Cárcel Pública.

Estas son algunas de las intervenciones más importantes. Pero más allá de esta necesaria renovación y repoblación, se está buscando para Santiago, como hacen las ciudades modernas, algunas señas de identidad respecto a sus pares de otros países. En ese sentido, se proyecta convertir la capital de Chile en un gran centro de servicios financieros, en conjunto con Buenos Aires, Sao Paulo y Lima. El sostenido crecimiento económico del país y el prestigio de los empresarios chilenos por su seriedad en los negocios, le otorgan la posibilidad de desempeñar el rol de importante sede financiera de América Latina.

Pero no hay que olvidar el prestigio académico, intelectual y artístico acumulado por Santiago en este siglo. Sería una gran pérdida dejar a un lado esa tradición que todavía se aloja en la memoria colectiva, tanto de Chile como del exterior: junto a una “rive droite” en torno al elegante edificio de la bolsa y de los grandes centros bancarios, se debe fomentar también la vitalidad de la “rive gauche” en derredor de las universidades y los numerosos centros de estudio. Son el hemisferio izquierdo y derecho del cerebro, el ánimus y el ánima de nuestra ciudad, la “City” y el Campus del futuro.

Una utopía racionalista y autoritaria fundó a Santiago del Nuevo Extremo en el siglo XVI. Ahora se precisa otra utopía, visionaria, humanista y participativa, para el siglo XXI. Las iniciativas públicas y privadas que se están realizando constituyen una promisoria plataforma. Además, se van uniendo las ideas de la comunidad a los planes de los técnicos. Esa es la fórmula necesaria, porque la ciudad es una creación colectiva, y porque los ciudadanos a veces tienen motivos que los urbanistas no pueden comprender.