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26/08/2016

Municipalidad de Santiago refuerza control de ruido para mejor convivencia de los vecinos


El Concejo Municipal aprobó la tarde del miércoles dos modificaciones a la Ordenanza número 50 de 1991 sobre “Normas Sanitarias Básicas”, que busca fortalecer la fiscalización efectiva de ruidos molestos, con multas que irán de 1 a 5 UTM. En la actualidad, más del 50% de los reclamos al municipio sobre ruidos responden a requerimientos relacionados con la convivencia.


Una modificación a la ordenanza número 50 de 1991 sobre “Normas Sanitarias Básicas”, permitirá a la Municipalidad de Santiago contar con mejores herramientas de fiscalización a problemas de ruidos molestos, para proteger el descanso y la convivencia de los vecinos.

La nueva normativa, aprobada por el Concejo Municipal de Santiago con sólo una abstención y un rechazo, sanciona los problemas en la convivencia por exceso de ruidos molestos que no correspondan a fuentes fijas y actos de incivilidades en los espacios públicos cercanos al origen de los ruidos. Esto, para situaciones ocurridas entre las 23:00 y las 06:00 horas.

Para esto, los inspectores municipales o Carabineros podrán cursar multas que irán de 1 a 5 UTM y que deberán ser presentadas con pruebas al Juzgado de Policía Local pertinente para que determine si se aplica la sanción o no.

La Alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá, explicó que “convivir, significa ejercer los derechos respetando los de los demás. Un derecho fundamental es respetar el descanso de los demás. La norma que se aprobó en el Concejo Municipal transversalmente, no busca prohibir las fiestas, ni que la gente celebre, lo que busca es proteger a los vecinos que de manera sistemática viven molestias producto de que en los horarios de descanso hay situaciones que alteran esas horas que son tan fundamentales para todos”.

Además, agregó que “en la comuna hay miles de fiestas al año que no generan problemas, pero tenemos lugares donde hay reclamos recurrentes de vecinos que tienen una convivencia conflictiva con su comunidad producto de que generan ruidos que impiden a los demás llevar una vida normal. Para eso, está hecha esta ordenanza”.

La diferencia de la nueva normativa, explicó, dice relación con que “la legislación actual y las normas medioambientales, obligan a una medición de decibeles que sólo se puede hacer de manera programada y en el caso de la comuna de Santiago, ese tipo de medición, se dedica a las fuentes fijas. Cuando hay empresas que tienen ruidos molestos, construcciones que tienes ruidos molestos que son constantes, se programan mediciones. Pero las fiestas, a diferencia de las fuentes fijas, nunca se puede saber cuándo se van a realizar, entonces es imposible programarlas. Esto se hace en base a un principio de convivencia, de reclamos de la comunidad. La mayoría de las fiestas no producen reclamos, las personas se autoregulan, encuentran acuerdos con sus vecinos, las personas son tolerantes, saben que todos los demás tienen derecho a celebrar también. Pero hay situaciones y casos que son recurrentes en Santiago, de lugares donde la convivencia se ha hecho complicada porque es una cosa cotidiana la presencia de ruidos que les impiden a las personas dormir”.

La edil fue enfática en señalar que “no tenemos ni interés ni razón para estar preocupados de los cumpleaños y de los asados, de lo que tenemos preocupación, es de los lugares donde hay una convivencia deteriorada porque no se respeta el descanso de los demás”.

El Director del Plan Convive Santiago, Patricio Hidalgo, precisó que de los 416 reclamos recibidos por ruidos en la municipalidad hasta agosto, más de un 50% corresponde a ruidos molestos relacionados con convivencia vecinal. “Nadie ha prohibido que se haga un cumpleaños, sino que se perturbe el descanso de los vecinos. Si tenemos 416 reclamos en el año, quiere decir que la mayoría de las fiestas se hacen y no generan reclamos. Se termina solo en reclamos las situaciones más escandalosas”.

Hidalgo explicó que en caso de que haya un llamado a los fiscalizadores, la forma de llevarla a cabo comprenderá a “un inspector de seguridad que irá a verificar en terreno lo que ocurre y determinará si el ruido genera conmoción o escándalo. En primer término se hablará con conserjes y luego con el vecino. En caso de que no deponga la conducta, se cursará el parte. Pero esto, deberá tener pruebas en las que se incluirán sonómetros, testigos o grabaciones que permitan sustentar la denuncia. Si la persona sancionada considera que no es justa la medida podrá apelar al juez de policía local”.

La normativa quedará lista para su entrada en vigencia en las próximas semanas, antes de ello, se desarrollará una campaña de educación e información.