09/09/2026

Con foco en la economía circular, personas mayores de Santiago participan en taller de «Cocina Cero» para reducir el desperdicio de alimentos


Mediante este proyecto del Gobierno de Santiago, ejecutado junto al municipio y la Fundación Basura, la comunidad se capacita para transformar la rutina culinaria del hogar, reduciendo la basura orgánica y combatiendo activamente la crisis climática local.

La Municipalidad de Santiago dio inicio al primer taller “Cocina Cero Desperdicio”, un proyecto financiado por el Gobierno de Santiago y desarrollado en conjunto con la Fundación Basura.

Esta iniciativa regional, que se realizó en el Centro Comunitario, Hermanitas de Los Pobres, tiene como objetivo principal educar sobre economía circular y sostenibilidad, enseñando a las comunidades a preparar alimentos aprovechando al máximo los recursos y evitando botar comida.

Isabel Margarita Aguilera, directora de la Subdirección de Medio Ambiente, sostuvo que la administración del alcalde Mario Desbordes mantiene un constante compromiso con la sustentabilidad y el bienestar de la comunidad: «Aportar con estas iniciativas medioambientales no solo mejora el hogar, sino también nuestro entorno, nuestro barrio y nuestra comuna. Nos ayudan a evitar que estos recursos terminen en rellenos sanitarios contaminando el planeta”.

Pamela Maldonado, coordinadora del proyecto en Fundación Basura, agradeció el entusiasmo de los participantes y a través de un video explicativo sostuvo que las estadísticas actuales plantean una alerta ecológica importante a nivel nacional, ya que más del cincuenta por ciento de los desechos generados en cada hogar corresponde a basura orgánica, es decir, restos que no se utilizaron o que alcanzaron a descomponerse.

Además, la mitad de la población en Chile declara botar comida a la basura al menos una vez por semana. Este volumen de desperdicio acelera el colapso de los vertederos del país y genera un impacto climático severo. Al descomponerse de forma masiva, estos restos orgánicos liberan gas metano, un componente con un poder de calentamiento global significativamente mayor que el dióxido de carbono.

Por tal motivo, Maldonado destacó el sentido de esta iniciativa: “Desde la fundación buscamos combatir la crisis climática con acciones concretas. Este taller invita a despertar la conciencia ambiental de las personas, demostrando que mediante la cocina es posible dar una segunda vida a los residuos orgánicos que generamos a diario”.

En esta oportunidad, el chef Sebastián Rodríguez, junto con instarlas a aprender recetas innovadoras que transforman partes de los alimentos que usualmente se consideran basura como cáscaras, tallos u hojas, las invitó a preparar y degustar dos platos: un chutney con cáscaras de mandarina y zanahoria y un pesto con hojas de apio.

A través de este espacio de aprendizaje y conciencia ambiental, los participantes descubrieron cómo optimizar el presupuesto del hogar y cuidar el entorno mediante técnicas culinarias eficientes y estrategias caseras para extender la vida útil de los alimentos antes de que se echen a perder, logrando una disminución directa de la basura orgánica domiciliaria y frenando la cadena de contaminación desde el origen.

Los vecinos valoraron profundamente el espacio de aprendizaje. Sergio Burgos, quien trabajó en el rubro gastronómico, agradeció la oportunidad: «Muchas veces uno bota los residuos orgánicos y no les da un uso; esto me ha ayudado mucho para la economía de mi hogar».

Por su parte, Raquel Ders, vecina que trabaja como minguera en las ferias libres, señaló que ya ha replicado las preparaciones en su hogar: «Poder utilizar todos los alimentos y tener cero desperdicio es una información clave para aprender a reutilizar los productos».

Las estadísticas actuales plantean una alerta ecológica importante:

  • El 50% de los desechos generados en cada hogar corresponde a basura orgánica, es decir, restos de alimentos que no se utilizaron o que alcanzaron a descomponerse.
  • La mitad de la población en Chile declara botar comida a la basura al menos una vez por semana.
  • Aproximadamente 5,2 millones de toneladas de alimentos al año se pierden o desperdician en nuestro país, lo que equivale a más de 100 kilos de comida botada por cada persona
  • 68% de las frutas y verduras no llegan a consumirse

Cada persona podría ahorrar $300.000 al año si evitará desperdiciar alimentos en el hogar debido a compras excesivas, almacenamiento incorrecto o falta de planificación.